La repulsiva manera de hacer negocio con la Sanidad Pública
Hace 2 años caducaron los
contratos con las empresas subcontratadas de los denominados servicios no
sanitarios por empresa Concesionaria del Hospital Puerta de Hierro de
Majadahonda. Tiene la concesión por 30 años por un importe de 45 millones de
euros al año. Esta cantidad, acaba siendo muy superior año tras año, según los
datos publicados por la propia Consejería de Sanidad.
Esto originó un cambio de empresas
las cuales accedieron al pastel con presupuestos por debajo de los costes
reales, supongo que pensando que podrían hacer negocio. Nada más lejos de la
realidad, parece ser, ya que acaban de anunciar que no van a renovar contrato a
más de 50 trabajadores de las mismas por no tener presupuesto para ello. Llegan
a esta solución ante la imposibilidad de obtener beneficios, y solo empeorando
los servicios, pueden forzar que les expulsen sin tener que pagar la penalización
a la que se enfrentarían si abandonan el contrato vigente.
Y así es como se hace rehenes a
los trabajadores de estas empresas. Trabajadores que están precarizados al
máximo, ya que cobran entre 200 y 300
€/mes menos que si fuesen trabajadores públicos, nadie se preocupa por su salud, debido a que no están reconocidos como
trabajadores sanitarios las mutuas se
niegan a cubrir determinadas contingencias, por ejemplo el contagio de
COVID. Muchos se contagiaron y no les han hecho ningún seguimiento de su salud
al no estar reconocida como enfermedad laboral. Ahora muchos de ellos debido a
este juego sucio, se van a ver en la calle.
Mientras tanto, tanto la
Dirección del hospital, como la Administración se ponen de perfil, ya que
consideran que no es de su incumbencia.
A las puertas de la 3ª Ola de
COVID, con la situación tan complicada que se prevé, el hospital va a perder
trabajadores totalmente necesarios.
Las plantillas son ya de por si
escasas, para dar un servicio de calidad.
El servicio de TIGAS (antiguos celadores pero
sin reconocimiento como tales) ha reducido la presencia de estos trabajadores
al máximo, asignando a cada trabajador hasta 3 unidades de enfermería
simultáneamente, con lo que conlleva retraso inevitable de las pruebas, aseos y
movilizaciones de los pacientes. No han respetado ni los servicios críticos en
los que hay muchos momentos que no hay presencia de estos profesionales.
El servicio de limpieza, el cual
como primera obligación es limpiar las zonas de los halls principales, antes
que cubrir la limpieza de las zonas de los pacientes. De hecho por la noche
solo tienen 3 presencias para las necesidades de todo el hospital.
La empresa de la cocina, se vio
obligada a variar los horarios de las comidas de los pacientes, ya que con el
personal que tenía, le era imposible cumplir con los horarios establecidos
normalmente.
El hospital está sumido en un caos permanente. Nadie coordina nada. Nadie se responsabiliza de nada. La actual dirección mantiene a la deriva un hospital, que si sigue funcionando es por sus trabajadoras y trabajadores, los cuales son bastante maltratados tanto físicamente como psicológicamente por una dirección centrada exclusivamente en la calidad percibida, que por cierto, la calidad real es bastante inferior, lo cual la mayoría de los profesionales de todos los estamentos confiesan, salvo algunos que están muy cerquita de algún carguillo político esperando ser bendecidos con algún nombramiento de confianza y despachito con algún tipo de poder y que si se mueven no salen en la foto.
Inmaculada Mármol
Delegada sindical de MATS HUPHM



